lunes, 14 de noviembre de 2011

Reflexiones.


Esta semana fui por primera vez a un cursillo de relajación. Iba nerviosa, todo y que me había tomado un tranquilizante y me acompañaba mi pareja, pero cada vez que salgo de mi rutina, es como si el mundo conspirase contra mí para hacerme daño. No fui la única que fue acompañada y que estaba nerviosa, eso me relajo un poco.
Había mujeres de diferentes edades y sólo un chico, el pobre, creo que se sentía un poco incómodo. En total éramos 16 personas. Entramos en una pequeña sala, nos dieron esterillas para tumbarnos en el suelo y la enfermera nos dijo que nos pusiéramos cómodos.
Algunas se quitaron los zapatos, otras se cambiaron de calcetines, o se quitaban las chaquetas. Yo me las miraba de mi esterilla sentada con mi postura preferida, como si fuera un indio americano. Intentaba controlar mi ansiedad respirando profundamente y con tranquilidad.
Empezó la clase, todos acostados en sus esterillas con la enfermera dando vueltas por la sala, hablando sobre “la ira” y “la ansiedad”. Yo la escuchaba mientras pensaba  con las ganas que tenia de ser aquella Betali que entró hace más de dos años en un foro y conoció a su pareja,  o aquella adolescente que escondía su mala leche mientras se quedaba en casa escribiendo. Al final me di cuenta de dos cosas:
-Que me da la impresión que he llegado tarde a las clases de relajación y soy una de las que  se  llevan peor con la ansiedad. Pero confío que al menos me ayude un poco para controlarla.
-¿Cómo ha podido cambiar mi vida en tan poco tiempo? Desde que estalló la burbuja y entró la crisis, nos dan más palos por todos los sitios, más malas noticias por la radio, tele, net… Tener un trabajo bueno es un lujo y los bancos ¿Qué me decís de ellos? Por su culpa,  por sus amenazas si te quedas sin trabajo y no puedes pagar, las cartas, las llamadas, las visitas donde trabajas, donde vives, y el miedo que te transmiten que puedes perder todo lo que te has ganado trabajando duro, como trabajador un humilde trabajador consiguen que te deprimas, te visite la ansiedad, corras el riesgo de perder los papeles e ir al banco a pegar 4 tiros, para luego ir a la cárcel y que te mantengan gratis, te den tu paga y luego, cuando sales, tu paro. Pero lo peor, es la gente que se encuentra acorralada y decide simplemente suicidarse, y nadie habla de ellos. Pero parece que nada de eso importa, solo el sucio poder, el dinero manchado de sangre y los intereses a coste de vidas de trabajadores.
Yo por mi parte intentare ganar mi batalla personal, vencer mi enfermedad y volver a ser esa Betali trabajadora y fuerte. Mientras rezo para que las pruebas de fibromialgia den negativo y todo sea producto de la ansiedad.
Una cosa más quiero dar las gracias a mi padre por aguantarme los primeros meses que caí enferma y a mi pareja, que como dicen mis médicos, es mi mejor medicina. Por mi familia y por mi seguiré luchando en mi batalla personal.
Mientras en la tele seguirán diciendo que fulanito mató a unos trabajadores de un banco, que menganito mató todos los vecinos que le abrían las puertas y nadie hablara de los suicidios. Y todo por lo mismo. Lo que me hace hacer una pregunta: ¿Qué vale una vida humana? Nada.