sábado, 28 de enero de 2012

Vacas gordas y vacas flacas.

Voy a hablar de la famosa Crisis vista desde mi punto de vista.

Recuerdo cuando era joven, que en mi ciudad cerraron  dos empresas muy importantes y muchos  de los hijos de esos trabajadores tuvieron que dejar de estudiar en Barcelona o Tarragona para volver junto a su familia para ayudar, buscar un trabajo y tirar del carro. Por aquel entonces no había tantas hipotecas, la gente vivía más de alquiler y era muy raro que los bancos dieran crédito.
Muchos de esos jóvenes fueron a trabajar a la campaña de la naranja, de aprendiz de algún oficio, o en el turismo.
En esa época en mi barrio casi toda la gente comía patatas y huevos porque era lo más barato.
Esas vacas Flacas pasaron y volvieron las vacas gordas.
Entramos en “El Euro” y España empezó a recibir ayudas, para los campesinos entre otros.
No sé como sucedió pero se empezó a formar la famosa burbuja, los bancos empezaban a dar créditos, empezaron a llegar inmigrantes porque no había mano de obra, y ahí los empresarios empezaron a bajar los sueldos de sus trabajadores.
Una prueba una persona  que trabajaba en la campaña de la naranja cobraba 3 euros la hora y hoy en día cobran 4 con algo, y hablo al menos de 10 años de diferencia.
Vi como la gente se hacia las hipotecas porque eran más baratas que el alquiler y la propiedad comprada, en teoría, era para ti.
Pero los intereses subían, ya no mandaba España, mandaba Europa, y los empresarios empezaron a construir como  locos, aunque creo que lo que hacían era blanquear dinero.
Entonces Europa creció, se fueron muchas ayudas a otros países. Esa es más o menos la situación que había antes de estallar la burbuja.
Sin olvidarnos que algunos padres no enseñaron el valor que tiene las cosas a sus hijos, regalando a sus hijos lo que pedían por la boquita.
Recuerdo una conversación que tuve una vez con una chica de Europa del este, me conto que su marido y su hijo cobraban entre los dos 3000 euros trabajando en la obra más lo que ganaba ella. No sé como lo hacía pero decía que no llegaba a fin de mes, tenia hipoteca, 2 coches y luego el hijo se compro un BMW, se gastaban una barbaridad cada semana en comida.
Yo me la quede mirando y le pregunte si ahorraba, me contesto que no, que no podía, yo le dije que tuviera cuidado que en España no siempre se quedaban las vacas gordas, ella me quiso dar una lección diciendo que si, que España era… como decirlo, como una mina de oro, lo cual le replique que yo de ella ahorraba, antes que volvieran las vacas flacas.
La última vez que la vi, me dio la razón, había perdido la casa, los coches y se volvía a su país con una mano delante y la otra detrás.
Y es que España es de las vacas Flacas durante un largo tiempo y luego un poquito de respiro con vacas gordas. Ahora tocaran vacas flacas bastante tiempo, ¿volverán las vacas gordas? Pues no sé, la verdad, solo puedo decir que aprendéis a vivir como cuando yo era jovencita, con lo necesario y fuera lujos, enseñando a nuestros hijos que las cosas cuestan dinero y rezando a Dios para que nos ayude porque ahora estamos con el euro y lo más básico para sobrevivir es lo que sube más de precio.
Y que tengáis cuidado con los bancos y los montones de buitres que hay volando a ver qué presa es más fácil de arruinar.
Podría estar hablando aun más desde mi punto de vista pero creo que de momento hay bastante. ¿Qué opináis vosotros, volverán las vacas gordas?

miércoles, 18 de enero de 2012

En el límite.

Letra de una de las canciones inspiradas en mi novela. Espero que os guste.

En el límite.

(Desde la Cuna para todos vosotros).
Hay un rincón en la calle triste donde se quedan los sueños rotos.
Pero no encontraras los míos entre ellos, aunque tenga que vivir en el límite de la esperanza.
En el límite esta mi hogar, en esa realidad
Donde la realidad se confunde con lo que imaginas
Donde se encuentra tu recuerdo, como si fuera ayer
No tengo miedo el límite,
No tengo miedo de estar aquí
Aquí está mi hogar y mis sueños, aun por cumplir
No me iré, no me iré de aquí
Aquí me quedare, si, si, junto a ti
(Con todos ustedes el chico de las alcantarillas)
(“Desde la Cuna, el chico de las alcantarillas, con la esperanza de mi gente, allí vamos)

Hay un lugar donde la esperanza brilla por el sol,
Un lugar donde volar es fácil
Lo encontraras en tu imaginación,
Si eres fuerte de dejarla ir y disfrutarla,
Es donde los sueños se hacen fuertes
Donde todo es posible y no existe lo imposible
“Desde la Cuna, para todos ustedes el chico de las alcantarillas,
Entre los muertos, aquí estoy para hacer sonar mi voz, que resuene donde haga falta, que consuele a mis amigos y abrace a mis seres queridos, eso es la esperanza que se esconde en la Cuna, abre la imaginación, lo imposible es posible, en el límite y repite conmigo: no me iré de aquí, aquí me quedare, si, si, junto a ti.

miércoles, 4 de enero de 2012

Entre las sombras.

Dejo un relato inspirado en un extraño sueño. Espero que os guste.


Entre las sombras.


Estaba en el pasillo mirando cómo mi familia se iba con el jaleo de siempre, como cada mañana, mucho antes que saliera el sol y la oscuridad aun reinaba en la ciudad. Ese día yo no iba con ellos, me encontraba mal y por eso me quedaba en casa.

Me quede al lado del enchufe de la luz, cuando mi familia, siguiendo su rutina de siempre, apago la luz del corredor y me quede a oscuras oyendo protestas de que la luz de la escalera no  funcionaba, y el jaleo que armaban bajando hacia las farolas de la calle. Con el jaleo se olvidaron de cerrar la puerta de casa, “Perfecto “ pensé yo, nunca me había llevado bien con los enchufes de mi casa, es  que les daba y hacían lo que les daba la gana, pero por suerte yo era la gata de la familia, tenía ese apodo porque mis ojos cuando se acostumbraban a la oscuridad veían perfectamente,  me encantaba la oscuridad y como no estaba muy fina no le di al enchufe y me dirigí hacia la puerta para cerrarla mientras el ruido de mi familia se alejaba…
Entonces lo vi entrar en el corredor, llevaba una sudadera con capucha puesta, unos pantalones de chándal y unas deportivas, todo ropa oscura,  igual que la oscuridad que nos rodeaba, como una gata silenciosa me escondí contra la pared dejándolo pasar delante de mí, disfrutando de esa sensación de miedo que me recorrió el cuerpo por unos segundos… iba curvado y andaba solo con las puntillas de sus deportivas en dirección de la luz que entraba de la calle al final del corredor donde estaba el comedor, tenía que ser un adolescente por el tamaño de su cuerpo, inocente entrando en mi hogar.
Sonreí maliciosamente, sabía que era un ladrón, mas bajito que yo y que no me había visto seguí sus pasos y lo vi buscando objetos de valor por el comedor sin hacer nada de ruido…. Sé que busque algo con mi mano derecha y que la rabia me invadió antes de saltar encima de él, inmovilizándolo al momento. Luchaba por su vida sorprendido por el ataque y porque alguien lo estaba dejando sin respiración…. Cuando su cuerpo cayo sin vida al suelo recorrí con la vista el comedor y fui al corredor, la puerta aún estaba abierta, esperé… por si acaso venían sus cómplices a buscarlo, pero no vino nadie.

Con la ayuda de mi hermano mayor tiramos las bolsas de basura en el basurero del centro de la ciudad a la hora que iba toda la gente puntual de la ciudad, ya que por suerte era el día de tirar la basura orgánica…

Nadie vino a buscarlo en nuestra casa, no tenía remordimientos ni miedo.
Al cabo de un mes las casas, junto a otras donde vivíamos  desaparecieron ya que ahí iba un  parque.
Por cierto, desde ese día tengo un empleo que me encanta, soy la gata, la pantera negra que se esconde en nuestro nuevo chalet esperando otra figura para lanzarme encima de él.
El empleo me lo dio mi familia dándome las gracias por proteger nuestros tesoros, ¿qué queréis que os diga? Soy una buena chica.